En este último lustro, nos hemos dado cuenta de la escasez de petróleo que poseemos en el mundo y el gran problema que conlleva, puesto que es la fuente energética que más usamos. Un 70% de la energía que consumimos proviene del petróleo y esto supone que si seguimos gastándolo a este ritmo, nos quedaremos sin él, ya que por el hecho de tratarse de un combustible fósil. Por ello, es un recurso limitado y sólo tenemos la cantidad que genera la propia naturaleza, tardando ésta miles de años en hacerlo.
Además de esto, este problema acarrea otras muchas consecuencias; sociales por ejemplo, como es el caso de la guerra en Irak. “Queda muy poco y todo el mundo lo quiere”, hasta tal punto de ocurrir lo mencionado. Se producen guerras porque todo el mundo quiere el petróleo y las mayores potencias del mundo hacen todo lo que está a su alcance para conseguirlo.
En mi opinión, este fósil es un bien que claramente debemos preservar, y claro está que utilizar, pero con cabeza. El 80% del uso que le damos es para crear combustible para los medios de transporte, y un 20% para crear plásticos…
A mi modo de ver, tendríamos que dar más uso a las energías renovables, ya que son fuentes inagotables, e intentar desarrollarlas, cómo por ejemplo la eólica, mareomotriz, geotérmica, solar…y buscar otro tipo de fuentes energéticas renovables. De esta manera, utilizaríamos el petróleo sólo para el plástico y tendríamos para miles de años. Por otro lado, emitiríamos menos residuos tóxicos o bien menos CO2 a la atmósfera, con la quema de combustibles.
A modo de conclusión, me gustaría recalcar que el petróleo es un bien escaso, pero con muchas ventajas y como todo en la vida, si lo usáramos con cabeza y no abusáramos de él, nos beneficiaríamos todos.