Hace casi dos meses que aprobé las prácticas del carné de coche tipo B en la autoescuela y todavía no ha llegado el día en que haya podido conducir realmente por razones que considero pésimas, y mucho menos con tranquilidad.
La Dirección General de Tráfico ha creído conveniente aprobar la ley del carné por puntos, lo que supone que todos los conductores noveles poseemos únicamente 8 de los 12 puntos que se tienen al principio de dicha legislación. Además de comenzar con menos ventaja, somos más torpes a la hora de conducir, ya que somos principiantes y en la carretera nos ponemos nerviosos fácilmente, siendo mayor el riesgo de accidente. La gente, claro está, no nos ayuda para nada, puesto que en cuanto ven un coche con la denominada “L” de los noveles comienzan a pitar e insultar al conductor, haciéndole pensar que todo lo que hace está mal, con el consiguiente nerviosismo que eso entraña para nosotros.
Lo cierto es que la carretera no está hecha para los jóvenes conductores con la aprobación de esta nueva ley, sino que no hace más que perjudicarnos. Los puntos de tu carné son restringidos por cualquier cosa y si te quedas sin ellos estás obligado a renovar tu permiso, teniendo que acudir nuevamente a los exámenes teórico y práctico.
Por otro lado, existe también el gran problema del seguro, ya que la mayoría de los jóvenes de hoy en día conducen sus vehículos o los de sus padres ilegalmente, por la simple razón de los altos precios que poseen los seguros para los conductores noveles. Esto es porque, según señalan las encuestas practicadas, los jóvenes, tienen mayor riesgo de accidente, aunque los precios varían dependiendo del sexo de la persona.
El seguro de nuestros padres no es válido para nosotros hasta cumplir los 25 años de edad y si ellos te aseguran como segundo conductor, debes pagar dos seguros, siendo el nuestro una cantidad muy alta a fin de año, de modo que al fin y al cabo lo que menor problema constituye, aunque parezca difícil de creer, es comprar el mismo vehículo. Resumiendo, “comprar el coche es lo de menos, pero luego hay que mantenerlo”.
En mi opinión, los seguros deberían bajar los precios para que los jóvenes no tuvieran el acceso tan restringido para conducir un vehículo tras haber aprobado el examen y haber adquirido el permiso de conducción. Además de esto, considero que los puntos deberían ser repartidos a todos por igual, porque lo único esto demuestra es la desigualdad que gobierna en nuestra tan preciada sociedad.