Cada día son más los programas de televisión que se les puede considerar tele basura y esto ha sido la razón para que en los últimos años haya habido tanta polémica. Hay muchos periodistas que dicen que la tele basura no existe, que toda la programación es debido a la audiencia y que todo trabajo periodístico es de admirar y no de considerarla basura. En cambio, hay otra parte de periodistas… que dicen que existe esa mala programación y que envenena el periodismo.
Es difícil tumbarte una tarde en el sofá y no poder ver más de programas que no tengan nada que ver con la prensa rosa, los relitys… Empieza el día y vas a ver la tele. Tratas de encontrar un programa que te parezca interesante pero no encuentras, entonces no paras de hacer zapping y acabas dos horas tumbada en el sofá cualquier programa que te pongan.
Pero no sólo se les considera tele basura por el hecho de que hablan sobre la vida de los demás, sino que hay otras muchas cosas que hacen considerarlos así. En todos ellos aparecen periodistas que son incapaces de controlar su estado y se ponen a chillar como locos. Esto hace que los espectadores no se enteren de los que están hablando y al final acaban con un dolor de cabeza que no soportas.
Aun así son muchas las personas, así lo muestran los números de audiencia, que no se pierden ningún programa de esos. Esas personas saben más de la vida de los famosos que de los de sus propios amigos, familia…
La gran mayoría de nosotros criticamos a esos famosillos pero cuando menos te lo esperas te das cuenta que un día a la tarde estas con tu amiga en la calle hablando de Pantoja o de Belén Esteban. Te avergüenzas de ti misma al oírte, pero sabes que es un tema interesante, que engancha, que tiene morbo.
Al igual que a los programas de salsa roda se les considera tele basura a los reality shows también. Hay muchos realitys: algunos son de supervivencia en un playa otros, en cambio, de convivencia con otros concursantes en una casa que tiene de todo. La gente que se mete a concursar acaban ridiculizándose delante de millones de personas y con el único fin de ganar miles de euros. Esos participantes dejan su orgullo, sus principios y se dejan humillar.
Cuando acaba el concurso muchos de ellos siguen con sus vidas y sólo tienen esa experiencia como una anécdota más para su vida. En cambio, hay muchos otros que se aprovechan de esa fama que han cosechado. Acaban vendiendo sus vidas a toda la población y en ocasiones trabajan como periodistas sin tener un título que se lo verifique. Para finalizar hay muchos otros que acaban teniendo depresión porque no aguantan la presión de la fama; por ejemplo en Estados Unidos un joven que fue expulsado de un programa estilo Gran Hermano acabo suicidándose. Otros, sin un final tan trágico, deben cambiar de vida y mudarse a otros pueblo o países.
Espero que el mundo de la televisión de un giro de 180º y que coja el rumbo correcto, un rumbo que nos culturice y sin llenarnos la cabeza de tonterías. Sigo con la esperanza de que la tele no acabe siendo un programa de salsa rosa o una caja que sólo nos muestre como un joven hace la come, duerme….
Pongamos manos a la obra y revindiquemos lo que de verdad queremos porque una persona que se hace famosa por contar su vida más íntima no merece nuestra admiración.