El graffiti que llegó como una moda procedente de la cultura del Hip Hop se ha transformado en un “recurso de la publicidad”. Aún así, el genero graffiti ha sufrido una evolución artística-cultural-urbana admirable. En primer lugar fueron simples textos contra el sistema establecido, que pasaros a ser firmas de autores del graffiti y hoy en día es arte urbano, como podría serlo de la pintura si estuviera dibujado en lienzo.
Podemos considerar graffiti a dos tipos de pintadas. Por un lado están las creadas con fines de manifestación, con lemas de crítica hacia lo político, económico, social… A pesar de que muchos lo vean como vandalismo, estas expresiones son las que evitan otro tipo de violencia o actividades extremistas, por ejemplo los atentados. También está claro que en esta sociedad no todos tienen la libertad de expresión que desearían, por lo que los habitantes de los suburbios también se permitirían este derecho con este tipo de manifestación pacífica.
Por otro lado, está el graffiti por amor al arte. Entre otras cosas, son este tipo de obras las que enriquece culturalmente un espacio, ya que ofrece a todo el que pase la cultura que hay sin tener que recurrir a ella. Por ésta razón precisamente, porque nadie aprecie el arte por iniciativa propia, deberían de exhibirse este tipo de manifestaciones artísticas en las calles, para que el concepto del arte creara conciencia. Al fin y al cabo un graffiti es un cuadro urbano, como puede ser del teatro un teatro callejero. Terapéuticamente hablando, algunos psiquiatras lo han reconocido como válvula de escape de tensiones y una forma de mantener un equilibrio emocional.