
La pasada semana atracó en el muelle de cruceros de Getxo el “Queen Elizabeth II”, un lujoso trasatlántico, mítico por su historia. Hacía 38 años que no venía a Vizcaya, pero desde el 2005, ha sido uno de los barcos que más veces ha atracado en este puerto. De procedencia británica, mide 293 metros de eslora y tiene 12 cubiertas, donde bien se puede jugar a golf, o a tenis. Este mítico barco dirá adiós para siempre este año, para convertirse en un lujoso hotel en la isla artificial de Palm Jumeirah, en Dubai, pero antes volverá cuatro veces a nuestro puerto.
El muelle de Getxo, se esta convirtiendo cada vez más, en una parada habitual para los cruceros que navegan por el Cantábrico, desde que se inaugurara en febrero del 2006. Desde entonces han sido numerosos los barcos que han tenido la oportunidad de atracar en él, beneficiando así a todo Bizkaia, aunque su construcción causo un gran debate en el pueblo.
Bajo mi punto de vista, la realización de esta obra es muy positiva en todos los ámbitos relacionados al respecto. Por un lado, gracias al muelle, nuestro pueblo se ha dado a conocer turisticamente a nivel mundial, lo que conlleva a incrementar las ganancias en sectores como la hostelería, el comercio y por supuesto el turismo.
Además, hay que tener en cuenta que de este hecho no solo se beneficia únicamente la localidad donde atracan los barcos, ya que los turistas realizan excursiones y visitas a los pueblos y ciudades de alrededor, por lo que éstos también pueden conseguir efectos muy positivos al respecto. Por ejemplo, son bastantes los barcos que al llegar aquí ofrecen a sus pasajeros la oportunidad de visitar lugares como las bodegas de la Rioja, o pueblos como Gernika, Mundaka o Bermeo, pasando por ciudades como Donosti y Bilbao, donde el Guggenheim es uno de los principales atractivos.
En otro ámbito, es de apreciar también las mejoras que el ayuntamiento de Getxo se ve obligado a hacer en sus infraestructuras para poder ofrecer una mejor imagen y mayor comodidad a los turistas. Gracias a esto, también nos beneficiamos nosotros, pudiendo así gozar de paseos y jardines más limpios, playas bien cuidadas, el ascensor de Ereaga…
Resumiendo, aunque algunos habitantes no estén a favor de proyectos como este, bajo mi punto de vista es una idea muy acertada de la cual no salimos tan perjudicados, como mucha gente cree.