La adolescencia podría considerarse la etapa más problemática o peligrosa del ser humano, es decir, es una época de cambio en todos los aspectos: social, psicológico, sexual, físico…
Es el momento en el que los hijos dejan de “confiar” en sus padres, no les transmiten sus sentimientos o dudas por lo que suelen sentirse solos y hay más probabilidad de que tengan problemas; pero uno de los factores más presentes en esta época es la sexualidad.
Hoy en día el comienzo de las relaciones sexuales es muy precoz y esto puede traer consecuencias negativas como el embarazo no deseado; lo que ocasiona abortos, matrimonios forzados, maternidad no deseada, adopciones… y la madre adolescente se verá obligada a madurar muy pronto y con una responsabilidad demasiado grande.
Una madre adolescente no está preparada ni física ni mentalmente, y esto repercutirá en el bebé, porque el cuerpo de una mujer joven no es lo suficientemente maduro como para concebir un niño; tenerlo antes del momento oportuno influye en su formación y su salud, además de poner en peligro la vida de la madre. Todo esto cambia radicalmente la vida de esa persona y no podrá disfrutar de esta etapa como debería, lo que repercutirá en su futuro, es decir, “quema” etapas de su vida que no tendría que hacerlo a esa edad y eso le traerá carencias antes o después.
Por eso ya que no se puede evitar que los adolescentes tengan relaciones sexuales lo más importante es educarles desde el principio para concienciar a la juventud de las consecuencias que puede tener no tomar las precauciones necesarias, y que aparte de dañar su futuro ponen en peligro su propia vida y la del hijo. Porque aunque la madre no tendrá la vida que desearía, el bebé tampoco la tendrá, y lo hagan por ellos mismos, por su familia o por quien sea los jóvenes deben tomarse muy en serio este tema y evitar así todos estos problemas innecesarios.