El mundo está loco, eso es algo que todo el mundo conoce y por lo tanto no aparenta ser más que otra insoportable rutina. Sin embargo, cuando esta locura crece y crece hasta desafiar los márgenes del límite, algunos pocos nos percatamos de que sencillamente algo no va bien. Los demás siguen implacables en su vida diaria, mientras ese grupo reducido se para a pensar: ¿Cómo es esto posible? ¿Cómo es posible tolerarlo? Y cavilando y cavilando buscamos desesperadamente una solución. Esta vez la locura, desprende un intenso aroma a parmesano, mozzarela y orégano. Me refiero al último escándalo italiano.
Italia es un país reconocido. Un país fuerte, cuna de antiguas civilizaciones poderosas. Un país con gran potencial económico, famoso por sus lujosos y veloces deportivos Ferrari, famoso por su insuperable gusto de la moda arropada en la pasarela de Milán, famoso por sus logros futbolísticos. Italia es un país que mira orgullosa desde su bota a todo el Mediterráneo. Pero no es oro todo lo que reluce. Últimamente la orgullosa bota se está convirtiendo en una simple zapatilla de casa. Muestra de ello son las elecciones celebradas recientemente. El ganador ha resultado ser el líder conservador Silvio Berlusconi, que gobernará por tercera vez. Berlusconi presume de ser una de las personas más adineradas de Italia, con una fortuna de 9.400 millones de dólares y ocupa el puesto 90 entre las mayores fortunas personales del mundo. Famoso por su estrechísima, por no decir íntima relación con la mafia, este personaje controlaba innumerables empresas y entidades incluso antes de entrar en el gobierno. En 1974 fundó el canal televisivo local “Telemilano” y en 1978 lanzó “Canale 5“, de ámbito nacional. En 1990, fundó en España Telecinco y actualmente controla indirectamente el 50,13% del canal. Además es dueño del equipo de fútbol AC Milán y de numerosas casas editoriales y periódicos.
Derechista y conservador hasta la médula, parece que este señor no conoce la palabra límite. Dispuesto a quedar en el más absoluto ridículo, el primer ministro italiano dictamina contra Zapatero, haciéndole saber que ha hecho un gobierno demasiado rosa que Italia no se puede permitir debido a que no hay mujeres preparadas para la política. Sencillamente increíble. Siento vergüenza al pensar que un magnate semejante pueda gobernar Italia, pero más vergonzoso me parece aun la tolerancia de sus estrepitosas palabras por parte de la población italiana y del resto del mundo en general. Y es que hay ahí no acaba la cosa. Berlusconi asegura que el gobierno español tendrá serios problemas para controlar a tan alto número de ministras mientras impulsa un tercer mandato lleno de glamour. Y para dar un toque original a su próximo Gobierno, nada mejor que colocar a la ex modelo y presentadora de televisión Mara Carfagna al frente de un ministerio. En fin. No podemos permitir tales atrocidades. Y es tan grande la frustración interior, que siento que no merece la pena luchar por la igualdad de la mujer, mientras que se toleren los comportamientos de un tipo llamado Silvio, que asegura que las mujeres no deben enfadarse si sus maridos no se dan cuenta de que han ido a la peluquería. Sencillamente no merece la pena.
Alaitz Fernández