Después de un par de viajes muy interesantes que me han encantado, ha sido difícil retomar el ritmo que me impone mi rutina. Supongo que todo el mundo experimenta algo parecido que se podría definir como depresión post vacacional.
En este estado se hace raro y pesado incluso consultar la hora para saber qué es lo que toca hacer y es que, después de pasar días en un estado de desconexión, ¿cómo es posible volver sin ningún resentimiento a estar controlados por una esfera con agujas?,¿a hacer semana tras semana lo que hemos estado haciendo durante gran parte de nuestras vidas?Lo peor es que somos nosotros mismos los que nos sometemos a esto.
En este momento es interesante plantearse ¿están nuestras vidas destinadas a la rutina? Ya que si el tiempo invertido en estudiar tiene como finalidad conseguir una buena nota para trabajar en algún lugar donde ganemos dinero (cuanto más mejor) y así poder pagar productos y servicios que son aparentemente necesarios, ¿tienen nuestras vidas de estilo occidental alguna finalidad importante?Claro que si, el problema es que no sabemos verlas. Centramos toda nuestra atención y energía en actividades que no nos gustan realmente como estudiar una carrera que no nos interesa sólo porque tiene muchas salidas laborales, trabajar en un puesto de lo menos gratificante por el sueldo únicamente…
Realmente nos olvidamos de vivir nuestras vidas como realmente nos gustaría, sin arriesgarnos. Y así lo hacemos todos, para llegar a un final incierto que como no conocemos y no tenemos tiempo para pensar en elél, simplemente nos dedicamos a hacer todos lo mismo, intentando superarnos en beneficio único de alguien más listo al que síse le ocurrió pensar en sus metas.
Al fin y al cabo nuestro tiempo es muy limitado y si lo empleamos en prácticas que nos resultan desagradables no nos queda nada para disfrutar. Deberíamos de aclarar nuestras mentes y dejar de centrar nuestras vidas en obligaciones que nosotros mismos nos imponemos.