Hoy en día los pequeños comercios viven en constante batalla por sobrevivir ya que los grandes centros comerciales son los que concentran a todas las masas de gente y por consecuencia consiguiente los que obtienen el dinero. Hace años, cuando las grandes superficies no existían o escaseaban, eran la tiendas de barrio las que ganaban el dinero y además creaban un entorno alegre y lleno de gente. Hoy por hoy, las grandes superficies como Artea nos hacen el trabajo mas fácil ya que todo lo que queremos buscar lo podemos encontrar allí, sin embargo arruinan a las pequeñas tiendas.
Por un lado, centros como Artea, Zubiarte, El Corte Inglés etc. hacen la tarea de la compra más amena pues una vez llegado el consumidor a ese destino, podrá encontrar desde comida y ropa hasta peluquerías. Esto hace que no se tenga que ir moviendo de una punta de la ciudad a la otra y que ahorre tiempo. Además los precios que podemos encontrar en estos centros suelen ser mucho mas accesibles que en las pequeñas tiendas. Sin embargo, también debemos tener en cuenta dónde y de qué manera están hechas esas prendas ya que muchas de ellas se producen en lugares como China y e India donde la explotación es máxima. A parte de todo esto, parece que el hobby de construir centros comerciales se expande cada vez más y la competencia entre ellos deja secuelas como la de Zubiarte; no se han conseguido los beneficios económicos que se esperaban y además la explanada donde está construida la superficie corre el riesgo de desmoronarse.
Por el otro lado, nos encontramos con las pequeñas tiendas ya citadas. Éstas suelen ser normalmente pequeñas pero mas bonitas y humanas y hacen que en las calles transite la gente dándole vida al barrio. En la actualidad, estos comercios han tenido que tomar medidas; los precios de sus productos ascienden cada vez más y algunas de ellas, visto que no consiguen lo suficiente ni para mantener el local, han tenido que cerrar e iniciar otros negocios forzosamente. Aunque los productos de estos locales sean caros la calidad se nota ya que no podemos comparar un insípido tomate de centro comercial a uno de una frutería de toda la vida; estos últimos se dedican a ello exclusivamente y poseen el verdadero sabor característico del tomate.
Se ve claramente que los dominantes en este juego son los centros comerciales, aún así no sabría inclinarme por ninguna de las dos opciones ya que para comprar en tiendas pequeñas y no utilizar los grandes centros lo cual me gustaría, hace falta poder, y sobre todo la gente de mi edad no tenemos posibles como para utilizar a diario estas tiendas. Por el otro lado, comprendo su elevado precio ya que es por ello por lo que todavía sobreviven.