Euskal Herria al igual que otras comunidades autónomas o territorios históricos cuenta con amplia autonomía y cierta autogestión respecto algunos órganos sociales: Osakidetza, gizarte eta ogasuna… El gobierno vasco o Eusko Jaurlaritza se encarga de administrar estos órganos llamados conserjerías se encarga de administrar el Gobierno Vasco o Eusko Jaurlaritza. No obstante, en el tema educacional hay un cabo suelto que el gobierno no logra atar; estos cabos son las Ikastolas. Las ikastolas a diferencia de los ikastetxes o escuelas públicas cuentan con mayor libertad de actuación y diferentes valores de los que deberían tomar nota. Las Ikastolas no sólo son centros educativos, son centro de reunión de padres y madres, lugar de ocio de los estudiantes. La Ikastola es un monumento erigido por el pueblo y para el pueblo, valuarte de los principios populares y humildes y es el refugio y bastión de la enseñanza e inculcación nos inculca de amar el amor por nuestra tierra y cultura. Pongo por ejemplo la Ikastola Betiko, donde un servidor estudió desde los tres años hasta los dieciséis:”Euskal Herria dadin herri euskalduna ikastola oraina dugu etorkizuna (…) euskal nortasuna ta kultura helburu herriak guk eginak bihurtzen ditugu…” La canción de Ikastola bien refleja las aspiraciones, objetivos e ideales de este tipo de centros. Más aun, la ikastola Betiko cuenta con lemas en sus paredes como: Euskaraz eta kitto! sus muros están impregnados de ese fervor que nos enseña a respetar a nuestro pueblo. Por ello quiero recalcar que no solo nos enseñan matemáticas, física, inglés… nos educan en las raíces de nuestro pueblo. Los estudiantes de por sí, por nosotros mismos no hablaremos euskera dado que la mayoría provenimos de familias hispano hablantes, necesitamos un empujón, alguien que nos castigue o nos multe por hablar castellano, ya que si fuera por nosotros el euskera estaría muerto.
Como ya he dicho antes la máxima autoridad de la Ikastola es la junta de padres. Los padres y madres que meten a sus hijos e hijas en ikastolas no esperan que la ikastola les sirva a ellos, sino que ellos deben servir a la ikastola. Aquellos padres que deseen matricular a sus hijos, deben tener en cuenta que se preparan para un compromiso que durará hasta que su hijo o hija se gradúe. Tomamos como ejemplo los padres y madres de la Ikastola Betiko quienes abnegadamente se prestaron para pintar a las tardes las aulas recién construidas, o padres que se presentaron para llevar la contabilidad de la escuela o entrenar al equipo de “cross” y montar sus circuitos. También debemos recordar a aquellos padres que ejercieron de profesores durante una huelga del equipo docente. En conclusión las ikastolas son centros educativos que impartirán y guardarán la cultura de este pueblo pase lo que pase. A a diferencia de la escuela pública, dado que su currículum se vera sujeto a las expectativas del partido que gobierne esa cada legislatura en Euskadi. La ikastola será siempre más que un simple centro docente.
Sólo dos observaciones:
Me parece loable la dedicación que mencionas por parte de las familias salvo en el caso de la huelga del personal docente. El derecho a la huelga es sagrado y sustituir al profesorado me parece sencillamente mal. Quizá lo que hayas querido decir es que atendieron al alumnado sin darles clases. En ese caso, sería un problema de precisión al expresarte. Piénsalo.
La segunda tiene que ver con la metodología de enseñanza. Castigar o multar a alguien para que no hable una lengua me parece un error descomunal. Precisamente experiencias de ese tipo ya tuvimos bastantes en este país, pero al revés. Y me parece triste que haya que recurrir a ese sistema en vez de analizar de dónde viene la tendencia a hablar en la lengua materna, y buscar estrategias en positivo, estimulanes y no penalizadoras para hablar la nueva. Los estudios sobre bilingüismo afirman que el factor afectivo juega un papel importante en el éxito del aprendizaje de una nueva lengua; el “filtro afectivo” debe rebajarse para que nada funcione como freno y un sistema punitivo no contribuye lo más mínimo.
Un saludo
Euskal Herrian euskaraz ta kitto!