Este fin de semana ha sido bastante emotivo por que ha habido dos homenajes a dos grupos de personas que estuvieron separadas por 38 años pero coincidieron en una misma lucha, la de la libertad. Estas personas son por una parte Kandido Saseta, asesinado en 1937 por un francotirador en Asturies mientras llevaba a cabo la misión que el gobierno vasco le había encomendado de romper el cerco que los franquistas habían puesto sobre Oviedo; y por otra parte son las ultimas personas que cayeron asesinados por el régimen de franco, Juan Paredes Manot “Txiki”, Ángel Otaegi los dos miembros de ETA y José Luis Sánchez Bravo, José Humberto Francisco Baena y Alonso Ramón García Sanz que eran miembros del FRAP.
En este articulo no quiero remarcar que fueran unos verdaderos gudaris, que lo eran, sino la perseverancia que mostraron ante las adversidades que les hacían frente para lograr sus objetivos. El ser humano es totalmente impredecible e irracional en el sentido de que aun sabiendo que las consecuencias de sus acciones puedan ser negativas (en estos casos segaron sus vidas) no cede ni un ápice de terreno ante las adversidades que se le cruzan en el camino pedregoso que a veces es la vida.
También es cierto que no se puede generalizar, ya que también hay gente que no sigue estas pautas de conducta, pero en mi opinión son una minoría.
Por tanto llamo primero a la reflexion y segundo os empujaría a que ante las adversidades no os dejéis achantar y acabéis volando sobre ellas como un arrano beltza. No puedo acabar sin mandarles un emotivo, Agur eta ohore! Zuen borroka gure eredu!