¿Verdad que es bonito el pueblo? Con sus sinuosas calles da la sensación de laberinto, incluso siendo pequeño. ¡Mira! Ahí está el frontón, en la punta del monte con su falda formada por perfectas hileras de casas. Parece olvidado, triste y solitario. ¿Qué te parece? Subamos, compañero. Mira estas bicicletas de niños, aparcadas delante del frontón. Parece que hay chavales dentro jugando a alguna de las diferentes modalidades de pelota vasca. ¿Entramos? Sí, entremos. Menuda decepción…fútbol. Algo me dice que la pelota vasca se está muriendo por culpa de un asesino deportivo. El fútbol. ¿No te parece, amigo? Sus colores están rotos, ese verde oscuro con agujeros en la pared, hace que el frontón parezca enfermo y, por lo tanto, la pelota vasca, en coma. Al borde de la muerte. ¿No podrían hacer algo los gobiernos para frenar la crisis de los deportes tradicionales? Hagamos algo para tratar de resistir la caída en picado. Vayamos a Vitoria. El centro de la pelota. -Allí- Esta ciudad es de todo menos tranquila; es ruidosa, y enferma. ¿No lo crees? Las numerosas obras hacen de esta urbe un sitio inhabitable. En fin… vayamos al frontón. ¿Vale? ¿No me compararás este frontón bonito y acompañado con el del pueblo aquel? ¿Verdad? Aquí se respira un ambiente de fiesta, diversión, ejemplar. Además es posible la convivencia del fútbol con la pelota vasca. ¿No es ese el estadio de fútbol del equipo profesional de la cuidad? ¡Qué bonito! Fíjate: no hay un frontón único, hay un frontón para cada modalidad de pelota vasca. Entremos al Ogueta, que es el más conocido y donde juegan los profesionales sus partidos más importantes. ¡Mira, hay partido! ¡¡De chavales!! Los críos van vestidos completamente de blanco, igual que cuando la pelota irrumpió en el ámbito del profesionalismo, y dejó de ser un deporte de calle. ¡Esto es a lo que yo llamo tradicional! Bajemos y sentémonos en la grada para disfrutar del partido. ¿No te parece que este deporte no va a morir? Al menos hasta que la generación que está jugando llegue al final de su camino en la vida. Amigo, se ha acabado el partido. Ha sido emocionante, divertido e instructivo. Juguemos.