Hoy en día todos nosotros sabemos cuál es el trabajo de un árbitro de fútbol.Un trabajo del que en ocasiones puede salir muy perjudicado por culpa de aficionados y/o equipos. Como bien nos ha mostrado la televisión, el fútbol puede cambiar radicalmente. A veces no suceden altercados, pero innumerables veces ocurre lo contrario. El árbitro o colegiado tiene un importantísimo papel en estas circunstancias.
Este individuo puede cambiar la actitud de miles de personas simplemente con un pitido o con una señal. Los hinchas que acuden a los estadios insultan, amenazan y en ocasiones agreden al árbitro por no arbitrar justamente. ¿Hasta dónde hemos llegado?, ¿nadie de aquellas personas se ha parado un momento para reflexionar? El fútbol es un deporte que sirve para que uno disfrute no para enfurecerse. Además, mires por dónde lo mires, el árbitro siempre va a estar entre la espada y la pared, ya que cada afición piensa que su equipo nunca comete errores. Todas estas barbaries las vemos cada semana en primera división. Pero sólo con ir a ver un partido de alevines nos daremos cuenta de que ocurre lo mismo. En este caso la cantidad de público es menor, es decir, que solo acuden aitas, amas y algún que otro aitite. En estas categorías los árbitros no suelen tener más de 18 años y muchos otros no están federados. Aun así la gente insulta constantemente al árbitro en vez de disfrutar viendo a sus hijos jugar.
Los árbitros de fútbol esta claro que son seres humanos, y como seres humanos tienen derecho a equivocarse al igual que todos los demás. ¿Qué harías si estuvierais en su lugar? espero que ser lo más neutral posible. Pero en ocasiones esta claro que el árbitro comete infracciones para perjudicar a un equipo. Un claro ejemplo que podemos ver todos, es cuando un árbitro arbitra un encuentro donde los equipos son el R.Madrid y el Athletic Club de Bilbao. La diferencia es sumamente grande. Es normal que en estas ocasiones el público abuchee o se queje, pero no lanzar objetos al campo como móviles, botellas de cristal, bocadillos de todos los sabores, sillas o incluso navajas, ya que no sólo perjudica al colegiado, sino que también al club, a los jugadores de ambos equipos, a los aficionados que ven el partido en casa y al propio fútbol.