Todos tenemos derecho a una vida digna, pero, ¿y el derecho a una muerte semejante? La eutanasia acarrea una gran polémica desde tiempos remotos. Aún así, en la antigua Grecia parecíamos ser menos cavernícolas que hoy en día.?????? Allí, una mala vida no era digna de ser vivida y no se lo pensaban dos veces para practicar la eutanasia. En cambio, en esta sociedad tan moderna donde todos y cada uno de los políticos promete progreso, nos olvidamos de los valores éticos, abandonados en el viejo baúl del ático. Pero la eutanasia se nos empieza a llenar de polvo y debemos darle brillo, sacarla a relucir.
En mi opinión, estamos perdiendo valores éticos y habría que recuperarlos. No sé vosotros, pero yo no soportaría morir de cáncer o vivir con tetraplejia, que son situaciones donde el enfermo y sus más allegados se ven afectados. ¿No sería más satisfactorio que pudiéramos morir sin sufrir y que el último recuerdo que se tenga de nosotros no se distorsione por culpa del cableado de la cama de hospital? Suena duro, pero así es.
La especie humana lleva ya tiempo superando miedos y obstáculos para avanzar. Teníamos miedo de los monstruos marinos, hasta que aprendimos a matarlos y descubrimos que un buen calamar gigante también te puede poner los pelos de punta con su sabor.
Pienso que tememos a la muerte por el sufrimiento previo a ella, pero, ¿y si este último no estuviera? Entonces sólo nos quedarían la tristeza de alejarse de lo seres queridos y la incertidumbre sobre el viaje que nos depara.