Como si no hubiese bastantes vías de publicidad, ahora en las calles de Bilbao podemos encontrar inmensas lonas colgadas de las fachadas, a tamaño natural. Son visibles en las calles y plazas más transitadas de la ciudad, por encima de todo los ruidos, y, sobre todo, de las prisas que suelen tener los viandantes durante el poco tiempo que tienen. Puede haber desde anuncios de coches hasta de hoteles.
El objetivo de este método de publicidad es el de robar por unos segundos la atención, y para ello las lonas deben tener colores vistosos, y una clara topografía, pero sobre todo debe destacar con el fondo que tenga, es decir, con la fachada en la que se va a colocar. Además no vale cualquier sitio, ya que se necesitan unas condiciones mínimas de espacio y de condición, deben ser amplios y con gran circulación.
Es una manera de publicitar muy costosa, por lo que sólo las grandes marcas pueden hacerlo. En Bilbao un anuncio de estos entre uno y seis meses cuesta alrededor de 20 000 €, según el tamaño de la lona y el lugar en el que esté. Decir que hay beneficiarios, tanto a los que los anuncian, como a los que prestan su fachada. A estos últimos se les paga hasta 5 000 €.
Me parece que es una buena manera de publicitar, y sólo por prestar la fachada de tu edificio se saca mucho beneficio.
Sí que es verdad que no es muy bonito tener en la pared de tu casa una gran lona publicitaria. A las mañanas, al abrir las ventanas, no es muy agradable ver semejante cosa, que ni te deja observar las vistas de nuestra gran ciudad, ni deja entrar la luz natural. Además sabemos que en Bilbao hay muchos edificios muy bonitos y llamativos, y si se les viste con esa prenda, pierden su encanto.