Hoy en día son cada vez mas las personas que sufren el síndrome del intestino irritable. Aproximadamente el 15% de la población sufre este síndrome, en su mayoría mujeres, que consiste en un conjunto de síntomas crónicos, como alteraciones del hábito intestinal y dolor abdominal. Además, los que lo padecen suelen ser propensos a tener digestiones difíciles y muy molestas y suelen enfermar con más facilidad que las demás personas.
El problema es que no se trata igual que otras enfermedades porque aún no se conocen los suficientes datos y, además, es una enfermedad funcional, lo que quiere decir que no se trata de una lesión, ; el intestino no se encuentra dañado pero no funciona correctamente. Sin embargo, los enfermos que sufren esta molesta enfermedad sufren lo mismo o más que otros enfermos que reciben un tratamiento adecuado. Según Esther Martí, la autora de “Colon irritable una historia real”, se trata de una enfermedad que afecta a la vida social y condiciona la vida de los enfermos. Esther Martí afirma que ella ha llegado a ir al lavabo hasta dieciséis veces en un solo día. Los enfermos que padecen el síndrome del intestino irritable viven muy condicionados, ya que, no pueden ir a cualquier sitio, ;un lugar que cualquiera de nosotros podríamos visitar sin pensarlo y sin ningún tipo de problemas podría ser un verdadero temor para éstos.
Estas personas que no saben lo que es no oír el rugir de las tripas y que sufren en todo momento, tienen que estar pensando en todo momento si el lugar al que necesitan o quieren ir dispone de un lavabo del que puedan necesitar. ¿Seríais capaces de imaginar cómo sería vuestra vida sintiendo pavor hasta para ir a comprar el pan? ¿Seríais capaces de vivir con un constante dolor de estómago que interrumpe impide pensar y hasta a veces mantener una conversación tranquilamente? Pues son muchas las personas que sufren ésta esta enfermedad y que no son reconocidos como enfermos porque como anteriormente he citado no se trata de una lesión.
En el libro “Colon irritable una historia real” podemos leer un hecho que le ocurrió a una enferma de colon irritable que sufrió una deshidratación a los 16 años y logró salir adelante, pero aún así siguieron sin tomar en serio su enfermedad y la acusaron de hipocondríaca. En este libro, Esther escribe que cuando estuvo embarazada, el malestar se tomó un descanso durante los nueve meses de gestación. Por lo tanto, podríamos deducir que este síndrome puede ser producido por una hormona, pero aún no hay nada comprobado.
Nosotros, los que no padecemos el síndrome no nos podemos hacer una idea de todo lo que éste estresa a los enfermos del síndrome del intestino irritable. El estrés y la depresión son causados por diferentes razones. En primer lugar, estas personas se sienten impotentes a la hora de viajar. Algo que nosotros podemos hacer normalmente, como coger un autobús, para ellos se convierten en un auténtico reto, ya que, estos transportes públicos no paran en lugares que no tienen una parada concretada y estas personas pueden necesitar bajar en cualquier momento. Conozco a personas que sufren este problema y se quejan de algo que nosotros no podríamos imaginar porque no lo necesitamos, Aunque no nos hayamos dado cuenta en el metro de Bilbao y alrededores no hay servicios y estos enfermos sienten pavor a viajar en metro a cogerlo por si necesitan usarlo.
Por esto hago un llamamiento a las personas que por este problema o alguna razón parecida trasladen sus quejas para que en un futuro estas personas puedan viajar tanquilamente y hacerle la vida un poco más fácil.
Por todo ello, pienso que como he realizado este articulo, para ayudar a una buena persona que aprecio y que vive condicionada por este problema , reivindicando sus necesidades que son fundamentales para ellos y mejorarían la vida de todos nosotros aunque no la padezcamos, todos vosotros deberías mirar a vuestro alrededor y luchar por los derechos de las personas y por los vuestros, ya que, nunca se sabe cuando puede aparecer un problema de estos que condicione tu vida y te desaliente hasta el final de tus días.
[Por todo ello, pienso que, lo mismo que yo he realzado este artículo para ayudar a una buena persona que aprecio y que vive condicionada por esta situación, vosotros también deberíasis contribuir reclamando soluciones al problema. Nunca se sabe si puede ocurrirnos una circunstancia similar que condicione y desaliente nuestra vida.]