Hace unos días en Valencia se reunieron delegados de diferentes países convocados por la ONU para hablar sobre el cambio climático. Nos tranquiliza saber que los jefes del mundo se preocupan por algo que nos lleva inquietando unos cuantos años; han tardado un poco, pero más vale tarde que nunca, no?
Según el secretario de Naciones Unidas hay cosas que todavía podemos impedir, por eso se ha realizado un nuevo protocolo de Kioto que habrá que cumplir para el 2015; esperemos que todo los países lo cumplan.
También mencionó algunos males prácticamente irremediables: el deshielo del ártico y la consecuente subida del agua de los mares, con lo que algunas ciudades costeras desaparecerán; la desaparición de algunas especies, tanto de animales como de plantas; la deforestación vertiginosa…
Y yo me pregunto:¿ Por qué el hombre sólo se ha preocupado por tener una vida cada vez más cómoda y no se ha parado a pensar en las consecuencias y en el daño que estamos haciendo a nuestra Madre Tierra, que nos pide a gritos ayuda?
¿Qué podríamos hacer individualmente para evitar esta catástrofe? No deberíamos dejarlo todo en manos de los que nos gobiernan. Cada uno de nosotros podemos ayudar a conseguir estos fines controlando nuestras actividades diarias, por ejemplo: gastando el agua necesaria, utilizando la luz adecuadamente, reciclando, no consumiendo mucha calefacción o aire acondicionado…etc. Pero sobre todo podemos educar a los más pequeños sobre lo ya mencionado.
Algunos pueden pensar que como la vida es muy corta, quieren vivirla egoístamente sin hacer ningún sacrificio. Sin embargo, así como a nosotros nos ha gustado recibir una Tierra habitable y hermosa, de la misma manera deberíamos sacrificarnos para dejársela a nuestros descendientes en el mejor estado posible. Eso es factible porque, además de recibir información, tenemos más medios y conocimientos para llevarlo acabo.