Para los jóvenes que salen un sábado noche por las calles de cualquier ciudad grande, cada vez es más normal encontrarse con grupos de inmigrantes, normalmente sudamericanos, que salen también de fiesta. Sin embargo, lo mas normal no es que los jóvenes de aquí (por llamarlos de alguna manera) los acepten. De hecho mucha gente se siente incomoda y siente incluso miedo al ver que a su alrededor hay jóvenes de color, sudamericanos…
Todo este miedo y desconfianza se debe a que en todas las esquinas podemos oír que unos moros le robaron a un conocido de tal, que unos amigos tuvieron una pelea muy fuerte con unos colombianos e incluso, en los casos más graves, que unos inmigrantes violaron a una chica de no sé donde. Así, en la calle se empiezan a crear prejuicios sobre esta gente haciendo que cuando veamos a un inmigrante sintamos una aversión involuntaria. Es decir, toda esta especulación es la que crea ese miedo.
Es obvio que estos problemas no se dan sólo en casos de inmigrantes y que siempre ha habido incidentes parecidos a los descritos más arriba, con gente autóctona como responsable. Sin embargo, desde que la inmigración se nota más en todas las ciudades, también aumentan ese tipo de historias.
¿Es que estas personas vienen con la intención de crear conflictos, es decir, son “malas” sólo por ser suramericanas, marroquíes…? Supongo que cualquier persona, con una mínima capacidad de razonamiento, no diría eso. Pero la realidad es que la cantidad de problemas alrededor de la juventud inmigrante es considerable. Entonces la pregunta más bien sería: ¿qué es lo que ocurre en la sociedad para que muchos de estos jóvenes sean conflictivos?
Para empezar hay que tener en cuenta que estas generaciones en muchos casos no están arraigadas a en una cultura en concreto. Es decir, no nacieron en el país en el que se encuentra la cultura que sus padres les han inculcado y por otra parte tampoco pertenecen del todo a la cultura del país en el que actualmente residen ya que en su casa tienen una cultura diferente a la de la calle.
Es por esto que muchos jóvenes no consiguen integrarse y como ocurre en casi todos los países con un volumen de inmigración muy grande, se crean “guettos” ya sea en el ámbito escolar o en los barrios. Este fenómeno también se debe a que muchos inmigrantes cuentan con un capital limitado, lo que les obliga a vivir en las zonas más baratas en las que finalmente acaban viviendo la mayoría de estas personas.
En mi opinión la frustración que para muchos de estos jóvenes representa el no poder integrarse bien por la diferencia cultural o por otros muchos factores, les lleva en la mayoría de los casos a reunirse con gente en la misma situación y a entrar en ambientes conflictivos. Y así empieza la especulación y la aversión mencionada más arriba a la que, en efecto, podríamos llamar racismo, un sentimiento que a nadie le gusta admitir.
Este es un verdadero problema, ya que si la gente empieza a generalizar sin darse cuenta de lo que realmente están causando, estos inmigrantes tendrán el camino de la integración más difícil de lo que ya es.
En conclusión, diría que todo el mundo merece una oportunidad y quizás la culpa de la marginación de estos jóvenes y de los conflictos que en consecuencia se crean, la tenga esta sociedad egoísta que se desentiende de los problemas de la gente que necesita algún tipo de ayuda.
yo pienso que ustedes no se deben igualar con ninos ke no tienen la kulpa ok!!!!!!!!!! bye