El salir de noche esta muy complicado para los jóvenes de hoy en día. Después de una intensa semana, de estudio o de trabajo; a uno le apetece desconectar y charlar tranquilamente con sus amigos, o como en el caso de muchos, darse una vuelta a la noche y olvidarse de lo duro que es la vida. Entonces, con la excusa de que llevas toda la semana estudiando o que hace un mes que no sales, tus padres ceden ante ti y dejan que te des “una vueltecita” a la noche, eso sí, con la condición de portarte bien y controlarte. Momento para juntarte con tu cuadrilla y acudir a los pubs o bares de la zona. Empiezas por un bar en el que las cervezas están más baratas, luego pasas a otro porque a tal hora en ese hay 2×1 y al final terminas en otro invitando a unas rondas a todos tus amigos. Vamos que al final agarras tal trompa que cuando llegas a casa, en vez de sacar las llaves para entrar en casa, sacas el creditrans. No os avergoncéis que esto a todos nos ha pasado alguna vez. Al día siguiente cuando te diriges a algún sitio para ver el partido del Athletic, con una resaca del copón, te das cuenta de que tu cartera está vacía. ¿Qué ha pasado con tu dinero? Pues que te lo gastaste todo ayer sin darte cuenta y tu madre está harta de darte la paga.
En consecuencia, los jóvenes aprendemos una lección, que ahorras mucho dinero comprando la bebida en el supermercado sin tener la necesidad de ir a un bar. Coges tus litronas y te las bebes en la calle. Al de tiempo, te das cuenta que sábado tras sábado las calles amanecen llenas de basura y que la gente desfasa más que nunca. Y claro, los vecinos no son tontos y deciden alertar a la policía para radicar esta nueva era de diversión nocturna, el botellón. Por ejemplo, en un pub llamado Purgatorio, en Berango, todos los fines de semana decenas de jóvenes se reúnen, practican el botellón y acto seguido entran en el local. Pasan muchos años hasta que un día el gobierno decide sacar una ley antibotellón, que trae sanciones entre los seiscientos y tres mil euros.
Entonces, como respuesta al Estado, los jóvenes en muchos sitios de España, en Euskal Herria no tantos, deciden hacer llamamientos a toda la juventud para reunirse a practicar el botellón. Los cuales acaban en batallas campales entre borrachos y policías, locales destrozados, suciedad, etc. Otros, deciden seguir con la práctica del botellón pero más disimuladamente. Incluso habrá una cantidad muy pequeña de jóvenes que no vuelve a beber en la calle.
Analizados todos estos conceptos sobre el botellón y todo lo que conlleva, me pregunto como se podría solucionar este problema. Viendo el poco dinero que los jóvenes poseemos para gastar en bares, y lo caro que sale hacer una consumición en ellos, se podrían bajar los precios. Aunque está claro que la sociedad lo que no quiere es que salgamos a la noche de la manera que nos gusta, porque no intenta solucionar este problema, sino acabar con ella en su favor. Al fin y al cabo, lo que los jóvenes buscamos es divertirnos, y no hay mejor manera como la que toda la vida se ha hecho, bebiendo.

Bueno, Antxobio, bastante bien estructurado pero se te han escapado algunos detalles de puntuación y hay alguna frase que va entre puntos y no es una oración completa (también faltan : en otro lugar, y alguna otra cosilla de concordancia). Busca. Al final hay algo con lo que no estoy de acuerdo: que no hay mejor manera de divertirse que bebiendo (¿tampoco me extraña el comentario si es en compañia de las pibitas de la foto!. Supongo que es porque las otras posibilidades las has probado poco….
Aunque parezca que es lo único que hacemos los fines de semana, he salido de fiesta muchas veces sin beber y me lo he pasado increiblemente bien sin necesidad de alcohol. De todas formas, estoy de acuerdo con lo que dices de que es una.. faena muy grande la ley antibotellón, porque los jóvenes como nosotros no tenemos ni un duro, y si nos llega justo para comprarnos las litronas de kalimotxo, ¿cómo quieren que nos compremos un cubata de ron si por desgracia no nos llega ni para un diente y nos los quita todos con el precio?
Para empezar en parte estoy de acuerdo con Jonan pero por otra parte discrepo. Esta claro que a la gran mayoría de los jovenes les gusta beber alcohol, a mi entre ellos, cuando salen los fines de semana y está clarísimo que los precios de los bares, tabernas, pubs o cualquier otro tipo de establecimiento están muy lejos del alcance de la mayoría de la gente. Y además si le unimos que algunas personas, entre las cuales no estoy yo, consumen otros tipos de substancias como la marihuana, el hachís, la cocaina… las posibilidades de poder consumir en un establecimiento se reducen aun más. Pero, aquí es donde discrepo, hasta cierto punto ya que la ley antibotellón es un asco, con Jonan es que hay gente a la cual le molesta muchisimo el ruido, los altercados… que se pueden crear tras el botellón o simplemente que unos chavales se tomen unas cervezas en un parque. Por tanto propongo dos soluciones: una sería que se bajase el precio de todo tipo de bebidas en los establecimientos y otra es que se aboliese la ley antibotellón pero que quienes lo practicasen lo hicieran respetando a la gente en sus casas. Ya que esta claro que a nadie que le guste beber está dispuesto a dejar de hacerlo; yo por lo menos, no.
No os penseis que por decir que la mejor manera de pasarlo bien es bebiendo, que hay muchas más formas. Lo unico que quiero decir es que, por ejemplo si vas a ver un concierto y no bebes, por supuesto que gozaras de él. Pero si además te bebes unas cervezas seguro que te lo pasaras mejor.
BEBER NO QUIERE DECIR ENBORRACHARSE, que quede claro.
Opino, al igual que otros, que la ley antibotellón ha traido mas problemas que soluciones ya que deja de lado totalmente la opinión de los practicantes. Por otro lado el ruido molesta y encontrarte la calle en tal estado es inaceptable, por lo tanto el cortar el problema con una “Ley Seca´´ me parece algo totalmete absurdo e inservible, por lo tanto creo que se deberian buscar soluciones alternativas (como las que iñigo nos ha dado) para atajar el asunto. Yo por mi parte propondria el crear espacios en lugares adecuados para este tipo de juerga.